jueves, 9 de abril de 2009

C.N. de Nulidad Ley 15848 NO A LA LEY DE CADUCIDAD


NO A LA LEY DE CADUCIDAD


Comisión Nacional de Nulidad Ley 15848 NO A LA LEY DE CADUCIDAD
Se ha creado la “Comisión Nacional de Nulidad Ley 15848” (CNN15848), la cual no es otra que la disposición legal de impunidad para militares y policías, conocida popularmente como la “Ley de caducidad” (Ley Nº 15848) funcionarios militares y policiales; se reconoce que ha caducado el ejercicio de la pretensión punitiva del estado, respecto de los delitos cometidos hasta el 1º /3/1985.
La sanción de esa ley y luego la ratificación a través de un referéndum, se realizó en una época especial del país, c on un contexto acorde, ya que fue el resultado de una negociación entre los militares de la dictadura que entregaban el poder y la clase política que lo recibía. ¿Pero quien puede dudar que el referéndum no estuvo viciado por el miedo y la incertidumbre que proponían los rumores, las amenazas y una campaña de publicidad montada a ojos vista a favor de determinados intereses conservadores, mediante el voto amarillo?
De allí que las integrantes de La Brújula Queer entendimos que, la opción de formar parte de esta iniciativa, esté basada en un obligación ética, considerando nuestra participación a partir del acompañar voluntad de hechos, desde donde se promueva la Justicia, como Derecho Humano fundamental e impostergable de todos y de todas.
Han pasado muchos años ya, de lo que se ha llamado “recuperación democrática”, en donde los progresos en cuanto a bienestar social y respeto por los DD.HH., los podemos visualizar gráficamente “desde la sed y el cuentagotas”, aunque admitimos también que, la iniciativa del actual gobierno sobre la búsqueda de los restos de personas desaparecidas por el régimen militar, ha sido, aunque lamentablemente, hasta el presente con magros resultados, más que una simple señal positiva.
Es dable de esperar que, si se persiste en esta idea, a partir de una memoria que no cesa, desde una sociedad con la suficiente autoestima, saldrá un reclamo hacia la Justicia que quedó en el debe, dado que aseguró la impunidad de quienes, como dice el propio título de la ley, “respecto de los delitos cometidos hasta el 1º/3/1985”.
Para no claudicar en los sueños y en las expectativas de vivir en un país donde exista una democracia de alta calidad, entendemos que así como la lucha social se centraliza en demandas a favor de mejores realidades (atención de la salud, para que no haya desocupación, salarios dignos, educación y educación sexual, el derecho a la vivienda, etc.), pocos de estos logros tendrían sentido, si no reclamáramos ante la desaparición forzada de personas, por el hecho de pensar diferente.
Así mismo y sabiendo del dolor propio o ajeno que, aún antes y entre 1973 y al menos oficialmente por 11 años más, se persiguió, se detuvo, se torturó, se violó, se asesinó, se hizo desaparecer a personas adultas (hetero, bi y homosexuales) y a niñas y niños, a gente de distintas edades y razas; que hubo exiliadas y exiliados por muchos países del mundo y desde allí situaciones de todo tenor y calibre, desde el sufrimiento impartido como norma de rigor y disciplina, es decir “valores” de todo gobierno militar por la fuerza, desde el que sembrar el odio y la desesperanza para cosechar un “perdón” desde la coerción y la injusticia.
“El olvido, ese viejo remedio de las miserias humanas”, al decir de Miguel de Unamuno, hay que contrarrestarlo con el no-olvido; al enfrentamiento, con la confrontación de ideas, porque creemos en un “nunca más”, desde la convicción plena de la responsabilidad aplicada a quienes cometieron estos delitos de Lesa Humanidad.
No es nuestra postura, al estar en esta Comisión porque hayan personas desaparecidas que fueron “gays” y “lesbianas”; estamos en esta Comisión, porque esta ley postergó y castigó a la sociedad toda, en su conjunto. Creemos que para crecer como sociedad, debemos alentar cambios que promuevan el reconocernos pro dentro de los DD.HH. “Perico” Pérez Aguirre, vaya, si nos dio una mano en estas cosas.
En su libro “Si digo DD.HH.”, los define, como “relaciones reales entre las personas” y de allí que reclamara, un ámbito cotidiano de respeto de estos. Desde ese ámbito cotidiano precisamente que la salud, la sexualidad, el trabajo, la educación, los salarios dignos, la vivienda, la no judicialidad de la protesta, son derechos humanos, como lo es, sin duda, el derecho a la diferencia.
Hagamos como sociedad que se quiere a sí misma que, los hechos sean los protagonistas; que el defender nuestra dignidad como conjunto social, sea el decir NO, una vez más, a la impunidad. Es la gente la que tenemos que asumir la iniciativa de dar la lucha, reclamando el que es en su latir, desde donde emana la autoridad de los gobiernos y la que cesa, ante nuestra presencia soberana.
Por la vigencia de el Derecho a la Diferencia.
Milene Rouiller, Lorena Lavecchia y Ana Martínez
www.labrújulaqueer.com

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